Teoría y práctica del compartir

21 Marzo 2017

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Encontré en China, país del que a menudo se dice, no sin razón, que ofrece lo peor de los dos mundos (capitalista y comunista), gente empeñada en cambiar ambos… sin esperar. Aún no son legión, pero pretenden constituir una enérgica tendencia que ya gana terreno entre las jóvenes generaciones.

El más ambicioso, en el mejor sentido de la palabra, se llama Isaac Mao. Conocido como uno de los primerísimos blogueros chinos, decidió poner su talento de emprendedor y de especialista en las tecnologías de la información al servicio de los activistas, y se dedica a circular entre Hong Kong, Shanghái y Beijing para ayudar a más gente.

Mao tiene por teoría el sharism, según el cual compartir es una acción creadora de valor, tanto para quienes dan como para quienes reciben. Inspirándose en los nexos entre las neuronas, aborda las relaciones sociales como conexiones entre neuronas sociales o “seuronas”. “Lo que cuenta son los flujos, cómo circula la información de una seurona a otra en tiempo real”, me explicó en uno de nuestros encuentros.

Pero también tiene en marcha un proyecto muy concreto: una plataforma tecnológica para facilitar a los activistas, a las personas que actúan en aras del bien social sin ánimo de lucro, ampliar su radio de acción. Es el caso, por ejemplo, de Dadawa, una cantante que ayuda a los artesanos y diseñadores de las minorías étnicas a dar a conocer sus productos. “Es famosa como cantante –me dijo Mao–, pero no conoce bien la web”, ámbito en el que su ayuda puede resultarle muy valiosa.

Los conocimientos tecnológicos de Mao son útiles de tres formas:

  • Para crear una gráfica social y herramientas de comunicación que ayudarán a las partes involucradas a comunicarse entre sí.
  • Para ofrecer un sistema de pago que facilite el comercio electrónico de aquellas personas a quienes se les dificulta establecer su puesto en el mercado.
  • Para permitir a los artesanos o a las empresas pequeñas integrarse en un sistema eficaz de gestión en la cadena de suministro.

“Reunimos el mejor software, las mejores redes sociales y los mejores procesos de negocio para resolver necesidades complejas que ninguna plataforma existente permite satisfacer”, abundó Mao. Pero añadió: “Busco conectar a la gente entre sí, no solo para ganar dinero. Mi objetivo es la sustentabilidad”.

“Ninguna empresa social puede tener éxito por sí sola en China”, agregó. De ahí esta idea de plataforma. Y, felizmente, no se trata de un caso aislado.

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