Jóvenes indios venidos de otros lugares

14 Marzo 2017

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A veces resulta difícil distinguir si la innovación viene de fuera o si es local. Nacido en Boston y criado en Texas, donde estudió finanzas, egresado después de Harvard, Nandu Madhava regresó a Bangalore –la ciudad donde nacieron sus padres– para crear su startup mDhil.com.

Vir Kashyap, por su parte, es director general (Chief Operating Officer) de Babajob.com, una bolsa de trabajo virtual para obreros. Como Nandu, estudió finanzas, aunque él nació en Dubái. Ambos pertenecen a la corriente de hijos de emigrados que se instalan en la tierra de sus ancestros.

Babajob apostó claramente por el móvil para abrir el mercado laboral a empleados que no ganan más que unos cuantos dólares al día. No cuentan con CV y la innovación reside en un algoritmo que procesa informaciones complejas que conciernen, entre otras cosas, al lugar de residencia, a la oferta de empleo, el salario, las habilidades y los idiomas que hablan (más de veinte están reconocidos oficialmente).

“El reto consiste en ofrecer un servicio a personas que no están alfabetizadas del todo y no tienen sino una práctica rudimentaria de la tecnología”, me explicó Kashyap. “Como no pasan su tiempo conectados a la web, les enviamos un SMS por día, lo que supone un gran esfuerzo para poner en relación los datos”.

Nandu Madhava pasó por el Peace Corps (servicio cívico voluntario estadounidense) en la República Dominicana. Cuando vio a la gente sufrir por falta de información médica, decidió crear su sociedad. “Quería tener impacto en la vida de las personas sirviéndome de la tecnología”, me dijo.

mDhil.com empezó por enviar un SMS a los abonados (250 000), que pagaban 1 rupia por día (1,5 céntimos de euro) para recibir un mensaje cotidiano sobre los temas de su elección: diabetes, enfermedades de transmisión sexual, salud de la mujer, etc. El canal creado en YouTube ha superado el millón de visitas.

La aportación abarcaba la localización de informaciones y el pasaje al móvil como eje estratégico. “El mundo de los sitios anglosajones de información médica comienza en Gran Bretaña y se detiene en California”, afirmó. La mayoría de los consejos disponibles en la red no sirven para nada en la India, ya se trate de dietas o de la invitación, en Estados Unidos, a llamar al 911 en caso de urgencia. “Producimos la totalidad de nuestro contenido”, incluso al adaptar sitios reconocidos.

Maravilla del “pivote”, de ese arte indispensable para las startups que deben adaptarse a medida que avanzan, que ha conducido al sitio a pasar al video y también a preocuparse del bienestar. En noviembre de 2014, anunciaban: “Somos la mayor red de salud en línea en India, con 12 canales y más de 20 millones de páginas visitadas. Proporcionamos información verídica, precisa y completa sobre una variedad de temas relacionados con la salud y el bienestar. Siete de nuestros canales son en inglés y los otros cinco en lengua india”. Ahora, Dhil se considera abierta “al usuario global”.

La explicación es simple: después de un buen arranque, la empresa, que siempre fue social pero con fines de lucro, no lograba despegar. Fue entonces cuando Nandu Madhava decidió apostar por el 3G y el video para el móvil. A raíz de eso cambió el modelo de negocio y renunció a las suscripciones para centrarse en la publicidad gracias a su fuerte presencia en YouTube.

Vir y Nandu ilustran una importante tendencia: el regreso de hijos de emigrados en busca de sus raíces o de una oportunidad. En 2010, 100 000 de ellos llegaron (difícil decir “regresaron”, puesto que nacieron en otros sitios) a instalarse en la India según el New York Times. La “fuga de cerebros” parece transformarse en “circulación de cerebros”.

La crisis económica en el norte surgió por algo, pero también el dinamismo de Bangalore o de Mumbai. “Cuando regreso a casa [a Estados Unidos] tengo una sensación de vacío”, declaró Kashyap al Deccan Herald, el diario local. “Una vez que uno se acostumbra a la India, al clima, a la gente y al ruido incesante, nada nos parece más apasionante.”

Nandu Madhava vino “por la aventura”. Ahora aprecia la calidad de vida, sobre todo el hecho de poder pasar más tiempo en familia que sus amigos en Boston. Valora especialmente la oportunidad de “construir algo para centenas de miles, y muy pronto para millones. Adoro eso”.

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